viernes, 5 de agosto de 2011

Relato Ciego

Relato de mi autoría para programa radial de difusión cultural el 20/07/2011.


Texto de Relato Ciego
Nos fueron disponiendo en fila india, nuestros murmullos jugaban con la espera en una espiral de nerviosa impaciencia. No era casual sino causal ese tiempo muerto que incrementaba fatalmente la incertidumbre, la incógnita acerca de la forma que adoptaría lo inevitable.
            La inquietud ya hacia estragos con nuestros estómagos y gargantas y fue entonces cuando se abrieron las pesadas puertas del destino que debíamos enfrentar.  Delante nuestro se abría la más absoluta oscuridad y a través de ella nos conducían a los sitios que habían previsto para cada uno de nosotros.
            No se si todos lo sentimos igual, pero me parecía percibir aún la presencia de las personas cuyos corazones latieron allí como ahora lo hacían los nuestros.
            El desenlace parecía inminente. De pronto pude oír una tenue pero firme vos de mando que ordenaba a nuestros invisibles conductores ejecutar su tarea.
            Finalmente todo comenzó a suceder, uno a uno los diálogos aparecían y con ellos nuestra imaginación recreaba imágenes colores, sabores y aromas que se desplegaban para dar forma a la historia que nos habían de contar.
            Pronto, quienes estábamos allí comprendimos que, para el teatro ciego, la ausencia total de luz no se trata de un desafío ante adversidad sino que es un complemento que le abre una nueva percepción a la dramaturgia.